| En las líneas siguientes
presentamos los apellidos vascos cuyo origen se sitúa
en nuestra comunidad. Ello supone también acercarnos
a los primeros moradores conocidos de la tierra altzatarra.
Para ello, hemos de retroceder hasta el siglo XIV,
momento en el que por primera vez una serie de individuos
aparecen ligados a Altza. A partir de la fundación
de casas-solares y la sucesión de generaciones
ligadas a ese origen podemos empezar a hablar de apellidos
altzatarras.
Generalmente, los estudiosos del tema hablan de un
origen plural a la hora de la formación de los
apellidos vascos. El primer caso y más habitual
es aquel que alude al origen del solar familiar (como
será el caso de los altzatarras), por ejemplo
todos aquellos que se identifican con el nombre de un
caserío (Zapirain, Berra o Casares...). El origen,
en este caso de una comunidad más amplia como
puede ser la aldea, el pueblo o la villa también
deviene en apellido. Así, los casos de Tolosa,
Mondragón, Albiztur... Los oficios terminaron
en algunas ocasiones por definir a una persona, y con
ellos a las generaciones posteriores (Merkader...).
Y así podemos ir buscando el origen de todos
aquellos apellidos que conozcamos, pues a buen seguro,
nos hablarán de las circunstancias sociales o
económicas del primer portador de aquel apellido.
Tras conocer siquiera brevemente la génesis
de los apellidos vascos, es hora de conocer la de aquellos
que proceden de Altza. Son éstos: Arriaga, Arzak,
Arnaobidao, Berra, Casares, Larrerdi, Casanao, Sius,
Merkader, Carbuera (o Garbera), Larratxao, Parada, Miravalles,
Aduriz, Estibaos, Txipres y Zapirain. Un análisis
etimológico de los mismos depara una sorpresa,
pues la mayoría tiene a su vez un origen gascón.
Ello nos habla del origen territorial de los fundadores
de los primeros caseríos en nuestra comunidad
(Arzak, Arnaobidao, Berra, Casanao, Carbuera, Larratxao,
Aduriz o Estibaos), al corresponderse casi todos con
topónimos de la Gascuña.
Conviene señalar que algunos de los apellidos
citados en la lista anterior han ido desapareciendo
a lo largo del tiempo, como por ejemplo Arnaobidao,
Casanao, Sius o Estibaos, aunque a lo largo de los siglos
quedara el reflejo de su actividad humana en la documentación
de los diferentes archivos guipuzcoanos.
A partir del siglo XVI empiezan algunos de ellos a
adoptar escudos heráldicos que se unirán
de manera indisoluble a la imagen de la casa-solar.
Se pretende reivindicar con esta iconografía
el haber medrado en la Corte, querer realzar sus posesiones
y su importancia en la comunidad, o bien simplemente,
el participar de la moda del momento. Sin embargo, esto
no debe hacer pensar que el escudo heráldico
no lleve aparejado una serie de valores propios de esta
sociedad (el honor, la virtud, justicia...) que a través
de su simbología intentan transmitir.
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Antes de pasar a conocer los escudos heráldicos
que corresponden a estos apellidos, debemos señalar
que la propia comunidad altzatarra también
se dotó de su escudo. Con ello pretendió,
al igual que los individuos que la formaban, unir
su nombre a una imagen determinada, el árbol
aliso o altza en euskera, si bien ésta
no permanecerá uniforme a lo largo del
tiempo. Se puede observar según la documentación
transmitida hasta la fecha, el uso de varios árboles
para simbolizar al ayuntamiento, a veces no guardando
ningún tipo de parecido con el aliso que
debiera representar tal imagen.
Como muestra sirven el sello y el escudo siguiente:
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| Altzako
Alkateordetzaren zigilua (1860) |
Altzako
Hiriko Armarri (1931) |
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